Estamos opuestos a valorar las dificultades, apenas asomamos al problema desesperamos en salir o evitarlo...
Lo gracioso es vernos luchar contra esto, como nadar contra la corriente en medio del océano, te vas a cansar y no avanzas... es más, estás en medio del océano.
Si nos quebraramos una pierna sin dolor, y a los 10 segundos ya estaría como nueva... Cual sería el punto? Donde está el aprendizaje?
Hablamos y nos hablaron de este Dios castigador... Nosotros vemos la pierna quebrada, lloramos, gritamos, maldecimos... Pero no vemos que pudieron ser las dos, no vemos que esta sanará, que pudimos morir si así estaba destinado.
Pensamos en la pierna y en lo que debería haber sido o en lo que hubiera sido si yo fuera Dios... Si pudieras elegir, hubieras sanado en 10 segundos, hubieras sobrevivido sin una herida... Que niños somos, poca verdad y muchos deseos, eso llevaría a caprichos encadenados.
Si dependiera de nosotros esta posibilidad de sanar nos involucraría a mi y a los que me sirvan... Un poco egoísta no es así? Y creeríamos que hicimos bien, cuando en realidad no aprendimos ni avanzamos nada... Si de nosotros dependiera... ja!
domingo, 31 de enero de 2010
sábado, 23 de enero de 2010
El arte de repetir
Al tomar decisiones uno no recuerda el silencio, más bien se lanza por el tobogan conocido aquel con el nombre de papá me hizo, mamá me dijo, mis hermanos pensaron y yo opino, uno se desliza soñando que el viento es diferente, que está vez llegará a otro sitio.
No es así, se llega al mismo pozo de arena húmeda donde nuestros pies siguen marcando la vez anterior y continúan a la cima otra vez...
Nos olvidamos del silencio y de no estar, como no estar si aquí estoy, existo y eso me dolió. No es más que pasajero, espera un tiempo y ya querrás otra cosa, quizás un alfajor, quizás otro enojo, pero pensar en un abrazo... Jamás!
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