Al tomar decisiones uno no recuerda el silencio, más bien se lanza por el tobogan conocido aquel con el nombre de papá me hizo, mamá me dijo, mis hermanos pensaron y yo opino, uno se desliza soñando que el viento es diferente, que está vez llegará a otro sitio.
No es así, se llega al mismo pozo de arena húmeda donde nuestros pies siguen marcando la vez anterior y continúan a la cima otra vez...
Nos olvidamos del silencio y de no estar, como no estar si aquí estoy, existo y eso me dolió. No es más que pasajero, espera un tiempo y ya querrás otra cosa, quizás un alfajor, quizás otro enojo, pero pensar en un abrazo... Jamás!
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